Durante los últimos años ha ido cobrando más fuerza en el sector económico la problemática ambiental mundial y la conservación de los recursos naturales. Se continúa debatiendo sobre las estrategias ambientales que las empresas pueden adoptar para reducir el calentamiento global y medidas que contribuyan a producir más con menos.
La clave no está en la búsqueda y consumo de más productos verdes, sino en el uso responsable y moderado de los productos y servicios que ya consumimos. De nada sirve, por ejemplo, salir a comprar alimentos bajo la etiqueta "verde", mientras en casa nuestra computadora permanece encendida durante largas horas, consumiendo energía innecesaria. El compromiso con el medio ambiente debe partir desde el comportamiento individual, siendo concientes de que cada acción que realizamos diariamente puede mejorar o perjudicar nuestras condiciones ambientales. Hacer negocios sustentables a largo plazo es cuestión de actitud. Si buscamos soluciones inmediatas hoy, por pequeñas que parezcan, haremos un gran cambio en el mañana.
De acuerdo con una encuesta realizada por la firma McKinsey en septiembre de 2007 a más de dos mil ejecutivos, reveló que de 16 variables, el medio ambiente ocupa el primer lugar; como uno de los principales problemas que irán adquiriendo mayor relevancia a nivel mundial los próximos cinco años. En Guatemala, el estudio más reciente de percepción de la RSE y la competitividad, elaborado por CentraRSE, concluyó que el 59% de los empresarios encuestados consideraron esencial o indispensable que las empresas cumplan el rol ante la sociedad como protectoras del medio ambiente. Este rol implica administrar efectivamente los recursos y saber buscar alianzas estratégicas que permitan optimizar los procesos productivos para reducir el impacto ambiental.
Las empresas están modificando su visión de hacer negocios, para convertirlos en negocios sustentables, alejándose de modelos económicos con visión a corto plazo, perjudiciales para el medio ambiente. Esto no significa que las empresas deban olvidar su rol fundamental: ser rentables. Por tanto, la importancia radica en saber operar de manera ecoeficiente, creando productos que proporcionen beneficios económicos, sociales y ambientales; protegiendo la salud pública y el medio ambiente a lo largo de todo el ciclo de vida del producto, desde la extracción de la materia prima hasta su consumo y desecho.
Conocemos casos de empresas guatemaltecas que ya están ejecutando planes de reutilización de desechos como fuente de energía renovable, mecanismos para el ahorro de agua en los procesos productivos y sistemas de reducción de emisiones tóxicas. Esto les ha permitido minimizar su impacto ambiental, maximizar el aprovechamiento de recursos y mantener la calidad de sus productos, siendo más competitivas.
Además de las prácticas ambientales relacionadas directamente con procesos industriales, existen otras medidas que se pueden adoptar en beneficio del medio ambiente. Con solo incorporar prácticas que impliquen un compromiso individual de todos los colaboradores, cualquier empresa puede promover acciones como: ahorro de agua, reducción del uso de electricidad y papel; minimización del ruido de la maquinaria, incorporación de procesos de reciclaje (re-utilización interna de residuos y reciclaje externo), entre otras. Se debe crear un comité interno encargado de velar por el cumplimiento de tales prácticas y de comunicar a todos los colaboradores de manera transversal las políticas ambientales de la empresa. Es de igual importancia contar con un plan de emergencia en caso de desastres naturales y participar a nivel de empresa en programas de educación y formación ambiental.
Por otra parte, los consumidores también comparten responsabilidad. A nivel internacional, vemos un boom por los llamados productos verdes. Se puede observar un cambio creciente en el comportamiento de consumidores que, Influenciados por esta nueva tendencia, eligen aquellos productos que perciben como ambientalmente más responsables.
Vía>>
16/6/08
Empresas ecoeficiente, creando productos que proporcionen beneficios económicos, sociales y ambientales
Etiquetas:
Desarrollo sostenible,
Educación en valores



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