16/6/08

Iberdrola Renovables gobierna desde un centro en Toledo la producción y el funcionamiento de sus instalaciones en todo el mundo

La atmósfera estaba bastante calmada ese día en toda España y en la mayoría de los países donde tiene aerogeneradores Iberdrola Renovables; apenas había viento en esos momentos y la mayor parte de los parques eólicos de esta compañía estaban a medio gas y en algunos casos con turbinas paradas, de manera que eso daba margen de tranquilidad para que los técnicos del Centro de Operación de Energías Renovables (CORE) de esta compañía, ubicado en Toledo, pudieran dedicar unos minutos a explicar a los medio de comunicación invitados a dichas instalaciones qué se hace desde allí.

Decenas de pantallas de ordenador repletas de croquis, cifras y gráficas enigmáticas, controlan en tiempo real que está pasando en cada instalación, en cada parque, en cada máquina, desde Polonia hasta Estados Unidos y Brasil, si están en marcha, si hay algún aerogenerador parado y por qué, qué se está generando y qué destino tienen los kilowatios que se producen... De igual modo, los operadores del CORE saben al instante si hay alguna avería, alguna señal de alerta, cualquier incidencia, y enseguida pasan aviso al personal técnico especializado y encargado de cada parque para que acuda a resolver lo que le ofrecen ya diagnosticado desde Toledo. Así se gana tiempo y se logra la máxima eficiencia.

Desde este centro se controlan (vía fibra óptica y mediante satélites) todos los parques eólicos de Iberdrola Renovables en España, Francia, Grecia, Alemania, Reino Unido, Portugal, Polonia, Estados Unidos y Brasil, así como todas las demás instalaciones propias de otras fuentes renovables (minihidráulica, fotovoltaica y próximamente de biomasa, de olas del mar, etc.) más algunas centrales y parques de renovables de otras empresas del sector que han contratado con Iberdrola el servicio de control, para atender su mantenimiento y la colocación diaria en el mercado de los kilowatios generados.

Porque esta es en última instancia la función esencial del CORE: procurar que no se pierda capacidad de generación eléctrica por desatenciones o averías en los equipos de producción y maniobrar constantemente para casar la electricidad generada con la demanda del mercado. Si no hay viento en un sitio, no girarán las aspas de las turbinas, y si el tiempo está nublado en otro lugar se perderá eficacia en la radiación solar, pero si las condiciones son adecuadas, los especialistas procuran que todo marche al máximo de las posibilidades y que la electricidad producida cumpla su finalidad: ser vendida en el mercado, que no haya kilowatios producidos inútilmente, porque de eso depende la rentabilidad final. Y eso exige una altísima preparación, mucha capacidad técnica y unos sistemas de gobierno pendientes de todo las 24 horas del día, los 365 días del año, atentos a más de un millón de datos que llegan y cambian en cada instante.
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