18/6/08

Jardines Magicos a orillas del Loira

Los reyes de Francia venían aquí buscando una vida tranquila, se instalaban en este valle con sus amantes y construían suntuosos pabellones de caza.

El Castillo de Chambord fue construido por Francisco I, fue concebido para una de sus distracciones favoritas cuando no estaba en guerra: la caza. El castillo, residencia de temporada, sólo se amueblaba cuando el rey y la corte se instalaban en él. Ante el disgusto de los convoyes de turistas japoneses, sorprendidos de que les hicieran descender del coche para ver un castillo vacío, poco a poco se ha ido amueblando el conjunto. Chambord es el castillo renacentista por excelencia, luminoso y alegre. Entre sus maravillas destaca la escalera de doble revolución (dos escaleras enrolladas una en otra), concebida, según se dice, a partir de unos planos de Leonardo da Vinci. No hay que perderse el paseo por las terrazas, en medio del bosque de chimeneas, torrecillas y pequeños campanarios. Además, el parque es una reserva animal y se han instalado observatorios para ver ciervos y jabalíes.

Castillo de Cheverny.
Lo conocen mejor de lo que creen, pero con el nombre de castillo de Moulinsart. En efecto, Hergé copió este pequeño conjunto de proporciones perfectas para convertirlo en la residencia belga del irascible capitán Haddock en las aventuras de Tintín. Los mismos techos, las mismas chimeneas y ventanas. Se puede visitar una exposición sobre el tema: Los secretos de Moulinsart.

Castillo de Ussé.
¿Les recuerdan algo sus esbeltas torres que se elevan en medio de los bosques? No es de extrañar, ya que en el siglo XVII Charles Perrault se inspiró en Ussé para describir el castillo de La bella durmiente del bosque. Más tarde, Walt Disney se encargó de popularizar la obra, y de paso, el edificio. Los personajes de el cuento esperan a los visitantes en el camino de ronda.

JARDINES Castillo de Chaumont-sur-Loire.
Se pueden visitar las caballerizas, o también quedarse en el parque. Gracias a su increíble festival de jardines, Chaumont se convirtió en un auténtico fenómeno. Cada año, paisajistas y aficionados son invitados a inventar un jardín en torno a un tema y con un presupuesto (12.000 euros). La edición de 2006 se denomina Jugar al jardín, con 30 propuestas seleccionadas de todo el mundo.
- http://www.chaumont-jardin.com/.

Castillo de Villandry.
No entren, lo que se visita es el huerto. Aquí calabazas, allí guisantes. En Villandry, el último de los grandes castillos del Renacimiento construido a orillas del Loira, sus jardines en terrazas concebidos por el español Joaquín Carvallo, atraen a botánicos de todo el mundo, pero también a los simples visitantes fascinados por la geometría vegetal, con algunas citas especiales según las estaciones: en primavera, la fiesta del tulipán con 30.000 bulbos; a principios de verano, la noche de los mil fuegos para una visita nocturna entre 2.000 velas, y en septiembre, las jornadas del huerto para comprar plantas y semillas.

El laberinto de Beaugency.
Los juegos de pistas en los laberintos de maíz hacen furor en Francia desde hace algunos años. A partir del 1 de julio (cuando el maíz está lo bastante alto), el laberinto de Beaugency ofrece durante todo el día animaciones y recorridos de enigmas para pequeños y mayores. Hay que destacar dos visitas nocturnas para familias que se organizan los miércoles y viernes, excepto los días de lluvia. Y el sábado por la tarde una versión terrorífica, el laberinto encantado, para los amantes de las sensaciones fuertes.

Bosque fantástico.
Recorrido entre los árboles, escalada, paintball, canoa, curso de orientación, subterráneos, bicicleta todoterreno, trampolín, actividades para todos a partir de los tres años, etcétera. Hay de todo para desquitarse después de las visitas culturales. También ofrecen alojamiento en autocaravanas o casas rurales.
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