18/6/08

Un nuevo material permite canalizar el ruido, un manto con cristales sónicos para que los objetos que cubren sean impermeables a las ondas del sonido

Un equipo de científicos de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) ha desarrollado un nuevo material que, convertido en una especie de manto de invisibilidad acústica, puede hacer que los objetos sean "impermeables" a las ondas del sonido. Los expertos, que han publicado los resultados de su trabajo en el New Journal of Physics, aseguran con este novedoso material se podrían revestir casas, salas de concierto o incluso barcos de guerra que tengan que estar a prueba de sonido.

El sonido, igual que la luz, se transmite por medio de ondas y los cuerpos sólidos interrumpen su paso. Otros estudios publicados en el pasado ya proponían la posibilidad de lograr la llamada invisibilidad acústica, rodeando un objeto con un "manto". De este modo, las ondas de sonido, al llegar al objeto, en lugar de dispersarse son capaces de atravesar ese objeto como si fuera "invisible". "El problema es que no existen materiales con propiedades tan exóticas como para poder crear ese manto de invisibilidad", ha reconocido a la británica BBC el profesor José Sánchez-Dehesa, director del estudio. "Pero nuestro estudio propone cómo obtener materiales que sí tengan esas propiedades exóticas".

Los científicos creen que la clave para poder fabricar estos materiales son los llamados cristales sónicos. Estos compuestos artificiales, también llamados metamateriales, pueden fabricarse para producir efectos acústicos específicos.

La idea del manto acústico es desviar las ondas de sonido alrededor de un objeto. A diferencia de los materiales ordinarios, las propiedades acústicas de los cristales sónicos están determinadas por su estructura interna. Y son estructuras sólidas que pueden fabricarse con plomo, cobre o polímeros.

"El material está formado de pequeños centros dispersores de sonido y, aunque son materiales sólidos, en el fondo se comportan como un fluido", ha explicado el profesor Sánchez-Dehesa. "Por ejemplo, si uno quiere ocultar acústicamente un objeto en forma cilíndrica, descubrimos que, rodeando ese objeto con otros cilindros hechos de metamateriales, es posible que el sonido se desvíe y rodee el objeto que queremos ocultar", ha añadido el investigador. Es un efecto similar, dice, al agua que fluye alrededor de una roca en un arroyo.
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