28/7/08

Equilibrio entre coste económico, impacto ambiental y gasto vital

Un gesto tan simple como poner el aire acondicionado del hogar a la temperatura idónea permite un considerable ahorro de energía; de igual manera que, durante el invierno, permanecer con un jersey en el salón, en vez de estar en manga corta.

Estos son algunos ejemplos que provocan que la edificación en la que vivimos sea sostenible. El fomento de estos hábitos, tanto a la hora de construir las edificaciones como en el mobiliario urbano permitirá, a largo plazo, preservar los recursos naturales o luchar contra el cambio climático.

Para ello, las edificaciones deben buscar una reducción del impacto ambiental que provoca en el paisaje, en el uso del suelo, en la generación de residuos y en el consumo de materiales, agua y energía.

Levantar edificios con estas premisas es más caro a corto plazo, por el cumplimiento de estos requisitos, pero los beneficios a largo plazo, no sólo económicos, son mucho mayores.

El Código Técnico de la Edificación, que entró en vigor en marzo de 2006, recoge una serie de condicionantes de obligado cumplimiento que incrementan el coste de las obras en torno a un 20%, pero responde a la necesidad de una mayor calidad en la edificación y de reducir el impacto ambiental. Precisamente, los expertos consideran que su aplicación reduce el consumo de energía entre un 30 y un 40% y las emisiones de dióxido de carbono hasta en un 55%.

La 'Guía de Edificación Sostenible para la Vivienda', editada por el gobierno vasco, recoge un exhaustivo número de consejos para que una edificación sea sostenible. Entre ellos, destaca el uso de energías renovables, la orientación del edificio, la cercanía a contenedores de residuos, el adecuado alcantarillado, la eficiencia energética, de materiales y de agua, la lucha contra la contaminación acústica y lumínica...

Además de los conceptos medioambientales, una edificación sostenible pasa también por el hecho de que un usuario pueda tener acceso a ella económicamente. Dadas las circunstancias que atraviesa la economía, la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Vivienda, ha puesto en marcha recientemente un Plan Concertado de Vivienda para el periodo 2008-2012, con este objetivo.

El programa contempla ayudas para promotores y consumidores, con la construcción de 132.000 viviendas protegidas, 92.400 para venta y el resto para alquiler, con una inversión prevista de más de 12.000 millones de euros.

Los jóvenes tendrán ayudas de 1.200 euros para gastos de adquisición; los ayuntamientos deberán destinar, al menos, un 25% de las VPO para las rentas más bajas; habrá incentivos de hasta 30.000 euros para rehabilitación de vivienda; y se podrá comprar una vivienda de 70 metros con una hipoteca desde 250 euros.
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