Ninguno de los países industrializados líderes están en la senda adecuada para luchar contra el cambio climático. Esta es la principal conclusión de un informe elaborado por la consultora Ecofys -encargado por el proveedor internacional de servicios financieros Allianz y WWF/Adena-, que examina el comportamiento ante el calentamiento global de los países del G8 y de cinco economías emergentes. Revela que los ocho países con las economías más potentes se están quedando retrasados en la carrera del cambio climático.
Además, Adena ha utilizado los mismos parámetros de este estudio para analizar la situación de España en el panorama mundial, del que no sale muy bien parada, aunque quedaría en mejor posición para alcanzar su objetivo que Canadá, Rusia y Estados Unidos. Los principales problemas para España son su distancia actual del objetivo de Kioto -sus emisiones son un 49,5% superiores a las de 1990 cuando el límite de Kioto es que no crezcan más allá del 15% en 2012-, «fruto de años de falta de toma de medidas para la reducción de emisiones», según el citado informe; las políticas de transporte que favorecen las utilización de combustibles fósiles, y las escasas medidas de fomento del ahorro energético.
Tanto es así que España es el país de todos los analizados que más se aleja de su objetivo de reducción de emisiones (34,5 puntos de distancia). Como destaca el informe, esto sitúa a España «como un importante comprador de derechos de emisión en el mercado de carbono». Una situación que el anterior equipo del Ministerio de Medio Ambiente calculó que podría suponer un desembolso de 2.228 y 3.067 millones de euros. Eso si logramos no superar una distancia de nuestro límite de 37 puntos, algo difícil teniendo en cuenta que estamos ahora en un 34,5%.
Mala planificación energética: Las causas principales para haber llegado a esta situación tienen que ver sobre todo con un sector energético poco acorde con los nuevos tiempos de economías bajas en carbono. Así, el informe destaca que hay un exceso de centrales de gas planificadas no compatibles con el objetivo de Kioto, que siguen existiendo ayudas del Estado para el carbón y que las tarifas eléctricas aprobadas por el Gobierno no fomentan el ahorro. Asimismo, y este es el apartado en que España obtiene la peor puntuación, el Plan de Infraestructuras del Transporte (PEIT) no es coherente con el objetivo de Kioto.
Donde nuestro país obtiene mejores calificaciones es en el apartado de las energías renovables, donde se reconoce el apoyo a su desarrollo; y en el sector residencial, donde se destacan las obligaciones impuestas en los nuevos edificios en cuanto a la instalación de paneles solares y medidas de eficiencia energética, si bien se reconoce que «llegan demasiado tarde para influir en el «boom» de la construcción».
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