Un informe de la FAO (agencia de la Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación) con el título Livestock's Long Shadow (La larga sombre del ganado), aseguraba ya en el 2006 que los 1,500 millones de reses que hay en el mundo eran responsables del 18 por ciento de los gases de efecto invernadero, un porcentaje mayor que el de automóviles, aviones y demás formas de transporte juntas y sólo después del consumo de energía en edificios.
Los gases vienen de muchos procesos. La quema de combustible para producir fertilizantes para piensos, la tala de árboles y vegetación para pastos, el transporte del ganado y luego de la carne... todos ellos se combinan para acumular el 9 por ciento de todas las emisiones de dióxido de carbono (CO2), el más común de los gases de efecto invernadero.
Pero es que además estos animales generan una enorme cantidad de gases en sus peculiares aparatos digestivos que se expulsan a través de flatulencias o eructos, compuestos principalmente de metano, un gas 20 veces más nocivo para el calentamiento global que el CO2.
Según el economista Jeremy Rifkin, asesor de Al Gore sobre ecología durante la administración de Bill Clinton, el consumo de carne de vaca es un agente primordial del cambio climático.
La enorme cantidad de alimento que necesitan las vacas no es un problema menor. "Estamos destruyendo el Amazonas para alimentarlas. Hay que producir 900 kilogramos de comida para obtener un kilogramo de carne", comenta Rifkin.
Vía>>
3/7/08
La industria de la carne es la segunda causa del calentamiento del planeta
Etiquetas:
Cambio climatico



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