En Bélgica existen dos comunidades mayoritarias, la flamenca y la valona, que viven literalmente una al margen de la otra con lo que conseguir que se unan para un proyecto son palabras mayores, o por lo menos lo era hasta que Ignace Schops consiguió reunir para un proyecto no sólo a estas dos regiones sino también a empresas y a ONG.
El proyecto es el único parque nacional que existe en Bélgica, el Hoge Kempen, que le ha valido a Ignace Schops el Premio Medioambiental Goldman 2008, uno de los más prestigiosos del mundo que se entrega cada año a seis líderes mundiales en la lucha por la conservación del medio ambiente.
Schops logró que su trabajo de años defendiendo la necesidad de conservar el medio ambiente en Bélgica se tradujera en la recogida de 90 millones de dólares para la creación del primer y único parque nacional que hay en Bélgica. Estos preciados fondos salieron de la industria privada, las administraciones regionales y los fondos europeos, así como diferentes organizaciones no gubernamentales. Se trata del verdadero valor de sumar esfuerzos, en este caso en forma de dinero, para una causa común como es la protección del medio ambiente.
Participación conjunta
Este nuevo modelo, el de la participación conjunta en un proyecto común de muy diferentes actores sociales, ha sido tan estudiado que ya se están poniendo en marcha actuaciones similares en otros países. Uno de los factores que han juado a favor de Schops es que Bélgica es un país especial, civilizado en general y donde no es demasiado importante «quién se pone la medalla» sino que se logre el objetivo, algo impensable para una mentalidad española, donde se puede llegar a poner en riesgo el proyecto por ambiciones personales no materializadas.
La peculiaridad del Hoge Kempen National Park es que no se ha realizado únicamente sobre un espacio natural que había que proteger a toda costa, sino todo lo contrario. El terreno donde se asienta el parque, en la región belga de Limburg, es colindante a unos terrenos durante los que casi un siglo estaban asentadas las principales minas de carbón del país, que empezaron a cerrar sus puertas alrededor de 1990.
A raíz del cierre de las minas, que dejaron sin empleo a 40.000 personas, y de la proximidad de la otra zona de alto valor ecológico, Hoge Kempen, Schops tuvo la idea de que una forma de combinar empleo y conservacionismo sería construir un gran parque natural que comprendiera las dos áreas, para lo que necesitó precisamente la preciosa colaboración de la empresa propietaria de las minas así como de la mayor ONG dedicada a la conservación de la naturaleza en Bélgica, Natuurpunt. El éxito de Schops fue precisamente ése, conservar el valor medioambiental de la zona y dar a los habitantes un medio de vida.
El interés de Schops por la naturaleza nació con sus estudios sobre anfibios y reptiles que, precisamente, se localizaban en un número abundante en los terrenos que rodeaban las minas de carbón y, de ahí le partió la idea de conseguir una protección especial para la zona en forma de parque nacional, lo que le costó nada menos que 16 años de duro trabajo hasta que logró convencer a todo el mundo de que el ecoturismo podría ser una solución para mantener la actividad económica de la región, al tiempo que se preservaba un bien tan preciado como el ecosistema, y no le faltó razón.
Desde que en el año 2006 abrió oficialmente sus puertas, el Hoge Kempen National Park ha recibido 400.000 visitantes ya que tiene una situación estratégica al estar en una zona habitada por 6 millones de personas a menos de una hora en coche del parque.
Vía>>
30/7/08
Parque nacional de Bélgica
Etiquetas:
Parques Naturales



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