22/9/08

El arquitecto paisajista del Parque del Agua en Zaragoza

Iñaki Alday es, junto con su socia Margarita Jover, el arquitecto paisajista del Parque del Agua en Zaragoza, creado con motivo de la Expo 2008. Su concepto de la arquitectura va más allá de la mera construcción. Dice haber cambiado el concepto del espacio público. Sus creaciones son obras que ante todo tienen en cuenta la relación con la naturaleza.

¿Cómo definirías tu profesión?
Nosotros trabajamos el espacio público y dentro de éste, tanto el paisaje como los espacios más urbanos, pero realmente no podemos diferenciar entre los paisajes naturales y los urbanos.

Trabajamos el espacio público con criterios de arquitectura, pero también con lo que hemos ido aprendiendo sobre la relación con el río, con los elementos naturales, con la vegetación, etc. Generamos espacios de vida y podríamos decir que espacios de pacto entre la naturaleza y el ciudadano.

¿Qué capacidades debe tener una persona que se dedica a transmitir con el espacio?
Somos una especie de estrategas que ponemos encima del tablero toda una serie de necesidades. Muchas veces estas necesidades chocan incluso entre sí y debemos establecer unas prioridades. Intentamos conseguir el consenso entre los sitios más delicados, donde la naturaleza ha de cuidarse más y las necesidades del ciudadano.

Nosotros hemos cambiado mucho el enfoque del proyecto del espacio público en los últimos años introduciendo la naturaleza. No sólo como una cuestión ornamental, sino como un factor muy importante que tiene sus propias leyes.

Ahora somos una especie de mediums con la naturaleza. Empezamos a entenderla y además nos empezamos a enterar de que los espacios cambian y evolucionan porque la naturaleza está viva.

Por ejemplo, cuando hacemos un edificio, el mejor momento es el día que lo inauguras y a partir de ahí, si no lo cuidan, se va deteriorando. En cambio, cuando trabajas con la naturaleza el peor día es el de la inauguración. Cuando abres un espacio en el que has trabajado con la vegetación o con los ríos, el primer día es como un bebé recién nacido y empieza a crecer y desarrollarse para ir a mejor.

¿Cómo empezasteis esta carrera de mediums con la naturaleza?
De formación somos arquitectos, pero nuestro primer proyecto, por ejemplo, fue la recuperación de las riveras del río Gállego, cerca de Zaragoza. Es un río que viene del Pirineo y es muy vivo, baja con mucha fuerza.

Cuando empezamos con el proyecto, vimos como se inundaba y tuvimos que cambiar los criterios con los que veníamos de la escuela. Había que jugar con otros factores como era el tener un río contra el cual no podíamos luchar, sino que teníamos que hacer que jugara a favor nuestro. Este primer proyecto de la recuperación de las riveras del Gállego fue el que nos hizo cambiar de rumbo.

¿Cómo surgió el proyecto de la Expo?
Fue un concurso internacional en el que escogieron diez equipos y a partir de ahí se hizo una propuesta de ideas y la nuestra fue la ganadora. Se tomó una decisión importante y muy valiente porque el meandro de Ranillas se había quedado preservado para la agricultura sin dejar que hubiera un crecimiento de viviendas.

Se convenció al Gobierno Central de que pagara en la misma proporción que la Expo, el parque del Agua. El Gobierno se resistía porque el parque, no se trataba de la Expo. Sin embargo, la Expo es una cosa muy potente que afecta mucho a los bordes y no era posible que no afectara al resto del barrio y del meandro. Por eso, fue necesario tomar esta decisión de tomar el meandro completo y construir las 125 hectáreas de parque.

¿Cómo os habéis adaptado al tema de la Expo con vuestra propuesta?
La Expo nos obligaba en una cuestión básicamente de plazos y suponía la oportunidad histórica de acometer una función con esa dimensión tan enorme. La obra debía estar acabada en 2008 y empezamos a trabajar muy pronto, pensando que se trataba de una infraestructura a larguísimo plazo.

Esta etapa que empezamos era muy breve para la larga historia que tenía ese meandro. Los agricultores llevan siglos trabajándolo y después ha ido evolucionando. Lo que nosotros hemos hecho ha sido hacer una renovación de ese espacio, contando con toda la historia que tenía detrás y revertiendo algunas decisiones que se habían tomado antes.

Dejamos más espacio al bosque de rivera y usamos todo el trabajo que habían hecho los agricultores durante mucho tiempo. Con el aumento de las dimensiones de las acequias que hemos realizado, es posible bañarse y navegar. Así que utilizando su dibujo, cambiamos el uso y lo convertimos en un espacio ciudadano y ya no es un espacio únicamente agrícola que aun con la belleza que pueda tener, no es accesible al ciudadano.

¿Qué ha supuesto todo este cambio para la ciudad de Zaragoza?
El Parque del agua y la Expo son unas infraestructuras de primer orden y de grandes dimensiones que además de dar espacio público a los ciudadanos, también rematan el borde del barrio y hacen sitio a edificios. Además, el parque devuelve una parte al río.

Hemos trabajado de forma muy respetuosa con el agua. Creemos que se pierde la cosecha, pero se ha ganado un espacio para el ciudadano y también ha supuesto una mejora para el río.

Habéis engendrado el bebé del que hablabas, pero ahora ¿Quién se ocupará de él?
Ese es un tema conflictivo porque hasta ahora el parque más grande que había en Zaragoza era de unas 30 hectáreas. Ahora son 125 hectáreas más que antes. Es cuatro veces mayor que el parque más grande que había hasta ahora.

Esto supone una gran dificultad de mantenimiento y se está montando una sociedad gestora que va a ir cuidando del parque e incluso de las riveras del río de una forma autónoma respecto al servicio municipal de parques y jardines.

¿El parque está preparado para inundaciones y sequías?
Sí. Lo más divertido fue cuando se nos inundó -una de las varias veces que pasó durante todos los años de las obras- la semana antes de la inauguración. En El País salía la noticia de que pardójicamente el parque del agua que está preparado para inundarse no se había inundado.

No es verdad. Se inundó pero a nadie le preocupó, porque ya estaba previsto, Todo el espacio del bosque de rivera es un espacio que se va inundando varias veces a lo largo del año, depende de a qué distancia esté del borde. Esas inundaciones son necesarias incluso.

Hemos vuelto a unos criterios de sostenibilidad en los que dejamos al río un espacio, lo renaturalizamos y dejamos que funcione con su propia dinámica. Nosotros nos adaptamos. Pactamos con el río y le devolvemos su espacio.
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1 comentario:

Salta Verde dijo...

Hola!!!
Me gusto mucho tu blog!!
Felicidades y estas en favoritos =)

http://usneedtowakeup.blogspot.com/