13/11/08

Recuperación paisajística de los cerros orientales de Bogotá

Desde hace años, Diana Wiesner, arquitecta paisajismo, viene empeñada en hacer realidad la recuperación de los cerros orientales de Bogotá mediante un sendero ecológico que le permita a la gente caminar, apreciar el paisaje y hacer ejercicio, que invite a los vecinos a cuidar y recuperar sus tierras cultivables y quebradas, así como que le ponga límite al crecimiento de la ciudad hacia el oriente.

Su idea se tradujo en el Proyecto de recuperación de la biodiversidad como estrategia de desarrollo social y de apropiación territorial por parte de las comunidades locales para la población de la región Bogotá - Cundinamarca, cuyo objetivo es recuperar 53 kilómetros de cerros donde hay casas, canteras y barrios de invasión. Un área de 973 hectáreas llamada "franja de adecuación", que se convertiría en el límite con la reserva forestal.

"A pesar de que existe declaratoria de 1979 que protege los cerros y una resolución de 2005 que delimita la zona, 84 hectáreas tienen incorporaciones ilegales -señala Wiesner-. El 21 por ciento del ecosistema está siendo transformado por especies no nativas, y de las 53 quebradas que hay solo dos están en buen estado".

En una ciudad que tiende a la densificación porque la expansión hacia los municipios aledaños es insostenible, se hace cada vez más necesario ponerle barreras físicas. "Una de esas barreras es por el oriente, mediante un parque de los cerros", dijo la secretaria de Hábitat del Distrito Catalina Velasco. De ahí la esperanza de la arquitecta de que su proyecto del sendero ecológico, que el Distrito conoce bien, sea incorporado al plan general de los cerros.

Pero la ejecución de las decisiones es lenta. En 2006 Planeación Distrital decidió no expulsar a quienes viven en la franja de adecuación y en 2007 fue aprobado un presupuesto de 14.000 millones de pesos para iniciar los trabajos del parque, pero como unos predios pertenecen a la Nación y otros al Distrito, el Consejo de Estado debe decidir las demandas al respecto. "Mientras el Consejo falla -esperamos que a favor del Distrito-, podemos ir comprando predios y hacer la intervención del sendero ecológico que va desde la calle 200 hasta la quebrada La Yomaza en Usme", asegura Velasco.

Y como este año ya no fue, cabe esperar que sea el entrante. Mientras tanto, la arquitecta Wiesner, víctima del tradicional ping-pong entre las instituciones que deben decidir la suerte del sendero, no pierde la esperanza de ver su sueño hecho realidad. Un proyecto que no solo recibió mención especial en la XXI Bienal Colombiana de Arquitectura, sino al que la Fundación Holcim acaba de otorgarle un premio en la categoría de 'Proyecto líder para la construcción sostenible', que compitió con 5.000 proyectos de 90 países y fue destacado junto con otros cinco latinoamericanos. Ojalá Wiesner sea profeta en su tierra.

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