Justin Eric Sutton, fundador de la compañía Interstate Traveler de EE UU, ha creado un modelo de tren de alta velocidad que evitará por completo las emisiones nocivas para la atmósfera, ya que no necesita combustible ni energías convencionales para ponerse en marcha. El Interstate Traveler conseguirá desplazar a los viajeros de Detroit y Lanzing (sureste de Michigan) por levitación magnética a 321 kilómetros por hora, con la luz del sol y el hidrógeno como únicas fuentes de energía. Además de desplazarse a toda velocidad, los viajeros no tendrán que prescindir de su coche en sus viajes, ya que el diseño del nuevo tren incluye vagones especiales para el transporte de vehículos y de mercancias.
La característica que hace que sea diferente al resto y autosuficiente, de tal forma que puede llegar a ser un prototipo mundial del trasporte, es el soporte metálico de cinco metros de ancho situado junto a las vías magnéticas del tren. Sobre dicho soporte se colocarán dos filas de paneles solares de cinco metros cuadrados cada una, que a lo largo de todo el recorrido producirán 5.600 megavatios de electricidad por cada hora de luz solar. Con esta energía se cargarán las baterías de hidrógeno situadas en la base de cada vagón. Una vez se hayan repuesto, por un proceso de combustión del hidrógeno se producirá la electricidad que impulsará el tren por las vías magnéticas, levitando como si de una pluma se tratase, sin utilizar una gota de combustible.
Por si esto fuera poco, el diseño de Justin Eric Sutton no se conforma con el ahorro energético, sino que, según confirma la compañía, es capaz de generar energía. Corbett Kroehler, director de medios de Interstate Traveler, afirma que «el hidrógeno que no se utilice para abastecer de electricidad al tren y a las estaciones se almacenará en grandes tanques adyacentes a las vías y se destinará a la red eléctrica estadounidense». La compañía ha calculado que con la combustión del hidrógeno restante pueden obtenerse hasta 45.000 millones de vatios.
Las estaciones también se han diseñado para que cuiden el medio ambiente. Interstate Traveler asegura que habrá al menos una por cada ciudad por la que circule el tren y todas ellas serán autosuficientes, es decir, el hidrógeno producido en las instalaciones generará el agua suficiente para abastecerlas y tanto las placas solares de las vías como las instaladas en sus techos aportarán toda la electricidad necesaria.
Además, dentro de este tubo gigante metálico se instalarán conductos que servirán para trasportar de una punta a otra del recorrido agua, gasolina, hidrógeno, electricidad y fibra óptica. Una de las ventajas que traerán estos tubos es que el trasporte del combustible a las gasolineras dejará de ser una fuente de emisiones contaminantes, puesto que, en las zonas más cercanas a la instalación, la gasolina se trasportará por estos conductos.
Al diseñar su tren, Juston Eric Sutton no sólo ha tenido en mente no contaminar, sino que además ha querido que éste sea una fuente de recursos que abastezca a las zonas colindantes y a aquellos lugares que más lo necesiten. Así, el agua obtenida al transformar el hidrógeno en electricidad no se desecha, se acumula y se desplaza por los tubos de la instalación abasteciendo a las zonas cercanas a las vías así como a las estaciones de tren que se sitúan por todo el recorrido. Además, la compañía reservará el agua que no se utilice para zonas que se enfrentan a importantes sequías o aquellas en las que se ha producido alguna catástrofe natural.
Otra manera de obtener agua es la depuración de aguas residuales. Según ha confirmado Corbett Kroehler, para ello «se utilizará una técnica innovadora y respetuosa con el medio ambiente en la que se servirán de un «arco plasma eléctrico» que, al producir electricidad dentro de las aguas residuales, gasificará los restos de tal manera que tan sólo quede agua pura». Este proceso, además de no contaminar, no requiere tanto espacio como una planta potabilizadora convencional. La compañía calcula que se podrían llegar a obtener miles de litros de agua cada 160 kilómetros por cada hora de funcionamiento del tren.
Siguiendo esta misma línea, también se ha intentado dar respuesta a uno de los problemas que más afectan a muchas zonas del planeta: el abastecimiento de alimentos. La compañía pretende fijar en diferentes zonas del recorrido cultivos bajo las vías del tren que se regarán con el agua que continuamente fluya por los conductos del Interstate Traveler. Además, estas plantaciones no sólo serán beneficiosas para generar alimentos, sino que también serán capaces de disminuir la cantidad de CO2. Corbett Kroehler ha confirmado que, según los calculos de la compañía, «se calcula que por cada kilómetro de cultivos al año puede disminuir el CO2 en 25 toneladas».
Por el momento, el Interstate Treveler sólo es un proyecto en estudio. Los representantes del Estado de Michigan, Bill Rogers y Wayne Schmidt, anunciaron el pasado mes de marzo la creación de un grupo de trabajo compuesto por varios científicos que estudiarán la viabilidad del proyecto. Pero la compañía se muestra optimista y piensa que para el 2010 el tren solar empezará a circular en EE UU.
La parte negativa del proyecto es el precio, ya que la instalación en su totalidad costará 2.300 millones de dólares. En este sentido, Juan Manuel Jiménez Aguilar, director de Estudios y Programas de la Fundación de Ferrocarriles Españoles, opina que «sería mejor a corto y medio plazo destinar estos recursos a investigar la aplicación de la energía solar y el hidrógeno en el tren convencional, especialmente en la situación económica actual».
Aun así, la compañía no considera que el coste total de la instalación deba ser un problema, puesto que, al no gastar ni una gota de combustible, la inversión puede rentabilizarse tan sólo en tres años.
Otro defecto del Interstate Traveler es que no es tan eficiente como otros trenes magnéticos de alta velocidad. De hecho, la velocidad de un tren de alta velocidad convencional es un 50 por ciento más elevada que la del Interstate Traveler.
La dependencia de energía del trasporte es elevadísima. De hecho, según confirma la Fundación de Ferrocarriles Española, el trasporte es el responsable del 40 por ciento del consumo nacional de energía en nuestro país. Por este motivo, el proyecto de Sutton no se ha diseñado exclusivamente para Estados Unidos, sino para que pueda ponerse en marcha en cualquier lugar del mundo.
La compañía Interstate Traveler ha pensado exportar su proyecto a una de las zonas del mundo con mayor problema de abastecimiento de agua, la región de Chad. Este gran lago, que en 1963 tenía una superficie de 25.000 kilómetros cuadrados, en la actualidad tan sólo alcanza los 1.350 km2. Esta pérdida de agua ha ocasionado que la agricultura y la pesca sean inexistentes.
La empresa pretende llevar su proyecto a la costa oriental africana, donde empezarán a construir las vías y los conductos del gran soporte metálico que trasladarán el agua marina hasta Chad. Una vez allí, el agua se someterá a un proceso de desalinización basado en la evaporación térmica; los paneles solares de las vías calentarán y evaporarán el agua, el vapor se recogerá y se arrojará al lago en forma de lluvia, como si se tratara de una tormenta localizada.
El objetivo de la compañía es recuperar el lago y reactivar la agricultura a través de nuevos cultivos.
Vía>>
14/9/09
El Interstate Traveler de Michigan, algo más que un tren de alta velocidad ecológico
Etiquetas:
Agua,
Desarrollo sostenible,
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Hidrógeno
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