
El ahorro de agua a la hora de planificar nuestros jardines es una cuestión que cada día preocupa más. Entre otras muchas técnicas para lograrlo, a comienzo de los 80 nació en Estados Unidos una práctica denominada xerojardinería. Este movimiento surgió tras la sequía que en los años 70 sufrieron estados del oeste del país como California o Colorado.
La filosofía de la xerojardinería -xero en griego significa ‘seco’- intenta hacer un uso racional del agua, evitando el despilfarro, pero, como recuerda esta web, este ahorro no es el único objetivo, sino que se busca un sentido ecológico y un mantenimiento reducido que limita el uso de productos fitosanitarios, promueve el reciclaje, etc...
Sus defensores apuntan que no se trata de hacer jardines solo con especies poco atractivas, sino de aprovechar las plantas ornamentales que resisten mejor a la escasez de agua. Por eso se aboga por las plantas autóctonas, que en cada zona son las que mejor soportan no solo la falta de lluvias, sino las plagas, el clima o las enfermedades... En este sentido, los partidarios de la xerojardinería recuerdan que existe una gran diversidad de plantas autóctonas, aunque no siempre estén disponibles en las floristerías.
Un primer aspecto que se debe tener en cuenta a la hora de planificar un espacio siguiendo estos principios es distribuir las plantas según sus necesidades de agua. De esta forma se agrupan en una misma zona las plantas que requieren la misma cantidad de riego.
Así, se pueden distinguir entre tres áreas que pueden estar presentes o no, según nuestros gustos. Por un lado, en el área seca se plantarían especies autóctonas, que solo requerirían riesgos de apoyo; luego se plantea un área de riego moderado, y, por último, una zona húmeda, donde se sitúan variedades con mayores necesidades de agua y que, siguiendo los principios de la xerojardinería, debe ser más pequeña.
Al plantearse la ubicación de cada uno de estos espacios, conviene tener en cuenta que en los bordes del césped es donde cae más agua, por lo que deberá aprovecharse para plantar allí las especies que más humedad requieran. Otro consejo es la conveniencia de crear sombra plantando árboles o instalando trepadoras para proteger del sol, pero también es necesario resguardar el conjunto del viento con elementos permeables. Un último apunte según www.infojardin.com en cuanto a la distribución es dejar un mayor espacio entre unos ejemplares y otros para reducir la competencia por el agua.
El suelo es otro de los aspectos que se deben conocer para saber qué especies se adaptan mejor. Para ello conviene saber -para mejorar sus características si es necesario- si se trata de suelos muy ácidos o alcalinos, su textura, profundidad, drenaje, textura, riqueza en materia orgánica o nutrientes. De todas formas, -siempre siguiendo los dictados de la xerojardinería- es mejor buscar plantas que se adapten mejor a las condiciones del suelo que intentar modificar estas en exceso.
Del conjunto de elementos que conforman un jardín el césped es el que mayor cantidad de agua requiere, en torno al 70% del total. Por eso, para los defensores de esta corriente es recomendable utilizarlo solo en determinadas zonas o incluso sustituirlo por otras alternativas.
En el caso de que no queramos prescindir de él, se recomienda que ocupe una pequeña superficie en el conjunto, optar por un diseño sencillo que es más fácil de regar, plantar en los bordes plantas ornamentales que requieran poca agua y evitar implantarlo en zonas marginales o con fuertes pendientes.
Además, es deseable escoger especies resistentes a la sequía, aunque en el caso de Burgos se debe vigilar que no sean muy cesibles a las heladas. Por último, desde www.infojardin.com se recomienda no regarlo en exceso para favorecer el crecimiento de las raíces. Por así decirlo, se trata de que el césped de ‘esfuerce’ por buscar agua.
Por lo que se refiere a las alternativas al césped, la xerojardinería contempla varias. Desde las plantas tapizantes a las gravas, los áridos decorativos e incluso los pavimentos. Por lo que se refiere a las plantas tapizantes, crecen extendiéndose por el suelo, requieren muy pocos cuidados, ofrecen vistosas floraciones y algunas se adaptan muy bien a zonas de sombra. Otra solución son pequeños arbustos de baja altura que pueden cubrir grandes superficies.
Junto a estas, aparecen las cortezas de pino, que son muy decorativas, conservan la humedad del suelo y, al descomponerse lentamente, aportan algo de humus al suelo. Sin embargo, entre sus inconvenientes se encuentra el precio, relativamente caro.
Finalmente, existen en el mercado, pavimentos, gravas de distinto color y áridos decorativos que son un excelente recurso en el paisajismo moderno. Son fáciles de extender y ofrecen un bonito contraste con las plantas y sus diversos coloridos a lo largo de las diferentes estaciones del año.
Vía>>
11/6/09
Jardines con xerojardinería y una gran diversidad de plantas autóctonas
Etiquetas:
Agua,
Educación en valores,
Jardines,
Plantación,
Urbanismo y sostenibilidad



No hay comentarios:
Publicar un comentario