La española Indra se ha enfrentado a uno de los máximos retos para hacer compatible la tecnología y la ecología. Tras ganar la licitación realizada por el Gobierno de Ecuador y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), ha implantado en Islas Galápagos una estación de vigilancia del tráfico aéreo que cumple los más estrictos requerimientos medio ambientales del mundo, con impacto prácticamente nulo.
El complejo tecnológico tiene entre sus instalaciones principales un sistema radar secundario que ha sido situado en el cerro de Santo Domingo, en la isla de San Joaquín. La Unesco considera esta zona de Galápagos Patrimonio de la Humanidad, por lo que cuenta con la máxima protección y su entorno ha sido preservado de la acción del hombre y se ha conservado prácticamente virgen.
Aunque Indra no ha querido desvelar la cuantía del contrato, éste se sitúa alrededor de los cinco millones. Su verdadero valor, según un portavoz, es 'el reto que ha supuesto para la empresa al aplicar alta tecnología de control de tráfico aéreo en un entorno natural intacto'. Indra, tras realizar un riguroso estudio de impacto ambiental, 'ha trabajado con sumo cuidado' para ajustarse al 'cumplimiento de las recomendaciones en materia electromagnética de OACI'.
Mimetizado
Utilizando un equipo de 12 personas, en su mayoría ecuatorianas y originarias de la propia isla, ha tardado más de medio año en poner en marcha la estación. Ha tenido especial cuidado en accesos, el espacio del recinto, los materiales empleados, los sistemas de abastecimiento de energía, las instalaciones para los equipos e incluso los colores utilizados. Todo se mimetiza con el entorno.
En la zona donde se ha situado la estación principal vive, entre una amplia variedad de especies, el tero, un pájaro emblemático de las Galápagos, que anida en el suelo. Por esta razón, la práctica totalidad de los sistemas de Indra son estructuras aéreas, apoyados sobre pilares. El radar principal está encapsulado en una esfera para evitar que las aves choquen contra él. La protección se ha pintado de blanco, para que sea fácilmente visible para los pájaros.
Hasta ahora la vigilancia del espacio aéreo en Galápagos dependía de comunicaciones de radio primitivas, y el tráfico en los aeropuertos de San Cristóbal y Baltra era agresivo para el entorno.
Vía>>
14/4/09
Indra compatibiliza tecnología y ecología en las Galápagos
Etiquetas:
Desarrollo sostenible,
Impacto Ambiental

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